“YAGRUMA”: ¡UN NUEVO LIBRO SOBRE EL MUNDO HOMOSEXUAL EN LA HABANA DE LOS AÑOS CINCUENTA! Imprimir E-Mail
Escrito por HORMIGON   
sábado, 31 de enero de 2009

 “Si existe un tema al cual le ha costado mucho ver la luz ––o salir del armario, para emplear una expresión que, en este caso, resulta más que apropiada––, ha sido el del homosexualismo. Defendido como el último bastión de una sociedad tradicionalmente machista, como ha sido la cubana, estuvo condenado durante varios siglos a un rechazo, una afrenta, y un silencio que se extendieron hasta hace menos de un par de décadas”. El autor de este párrafo es Carlos Espinosa Domínguez, el prestigioso escritor y comentarista cubano radicado en New Jersey (Estados Unidos), colaborador habitual de la revista “Encuentro de la Cultura Cubana” (edición verano/otoño 2006).

Si bien hubo pioneros en el género (y debemos mencionar a Alfonso Hernández Catá, Carlos Montenegro, Lezama Lima, y otros) es preciso dar crédito a autores más recientes ––como Severo Sarduy y Reinaldo Arenas, principalmente–– como los escritores que han divulgado a nivel internacional el llamado “tema gay” con obras literarias tan importantes como “De dónde son los cantantes” (1967) y “Antes que anochezca” (1990). Ahora surge un nuevo escritor que ha explorado exhaustivamente el mundo homosexual que existía en La Habana en las décadas del cuarenta, cincuenta y principios del sesenta... las que a él le tocó vivir. Me refiero a FRANCISCO CALDERON VALLEJO, quien en su novela testimonial YAGRUMA: AMORES PROHIBIDOS EN EPOCAS DE TIRANIA (publicada por EDICIONES HABANA VIEJA, Estados Unidos) no sólo expone con una valentía formidable lo que él considera que fue “mi búsqueda infructuosa del amor homosexual, consciente de que viví durante mi niñez y adolescencia situaciones sexuales bastante difíciles y afines a muchos de mis contemporáneos, a quienes nos tocó desarrollarnos en una etapa en la que en el mundo hispánico proliferaron las dictaduras más férreas y homofóbicas que se han conocido”.
FRANCISCO CALDERON VALLEJO tiene una amplia trayectoria en el mundo editorial hispanoamericano. Trabajó por ocho años en el Departamento de Español de las “Naciones Unidas”, en Nueva York. Ha dirigido revistas tan importantes como “Vanidades”, “Buenhogar”, “Geomundo”, “Mundo 21” y muchas otras. En 1973 fue el responsable del lanzamiento de la edición en español de “Cosmopolitan”, la cual se convirtió rápidamente en una de las revistas preferidas de la mujer actual en la América Latina. Organizó en 1980 la División Editorial de Televisa, S.A., el importante conglomerado de medios de comunicación con sede en México, y finalmente ha dedicado cinco años a escribir esta magnífica obra, en cuyas 848 páginas no sólo expone sin cortapisas episodios importantes de su vida íntima, sino cómo los vaivenes de la política que se han producido en Cuba, gobernada a través de su historia por caudillos corruptos interesados únicamente en ejercer poder y enriquecerse robando inescrupulosamente al erario público ha afectado a miles de familias cubanas… la suya en particular.

 “Quienes lean YAGRUMA se enfrentarán a un hecho que con toda seguridad algunos escépticos pondrán en tela de juicio: en la aparentemente puritana sociedad cubana… machista y homofóbica desde los años de la colonia, cuando los homosexuales eran quemados vivos en hogueras levantadas en la Plaza de Armas de La Habana… aún son muchos los homosexuales camuflados que continúan censurando con ferocidad lo que la Iglesia calificaba como el abomonable y nefasto pecado de la sodomía y el lesbianismo”, explica Calderón Vallejo. “Tal vez estos individuos, por complejos de arraigo ancestral, se nieguen a aceptar en ellos mismos instintos que en formas diferentes podrían afectar sus vidas y su imagen ante la sociedad. ¡Prefieren vivir escondidos para siempre en el armario! Lo mismo que las hojas de la Yagruma (árbol oriundo de Cuba, macho y hembra, con hojas de color verde por el anverso y plateadas por el reverso) la ambivalencia sexual del cubano es histórica y… según Fernando Ortiz, el prestigioso sociólogo cubano… se remonta a las culturas aborígenes que existían en la isla mucho antes de la llegada de Cristóbal Colón a las Antillas”.
Calderón Vallejo menciona que su sexualidad se manifestó desde una etapa muy temprana en su vida. “En efecto… No creo que el ser humano pueda tener control alguno sobre el desarrollo de sus procesos físicos… ni sexuales, ni siquiera emocionales”, comenta. “Hoy pienso que mi preferencia sexual se fue definiendo cuando un vecino, adolescente ya, abusó de mi inexperiencia… aún no había cumplido los seis años de edad. ¿Puede considerarse una situación de este tipo como violación? No sabría cómo calificarla. Pero debo ser sincero y admitir que esa primera experiencia homosexual en mi vida no me causó ningún trauma emocional… únicamente una mayor curiosidad por el sexo”.
Ya siendo adolescente, estudiando en un colegio de curas jesuitas en La Habana, tuvo una intensa experiencia sexual con un sacerdote. ¿Afectó su vida? La respuesta de Calderón Vallejo es rápida, y está ampliamente desarrollada en “Yagruma”. “Sí, cambió mi vida en muchas formas, porque fui expulsado de ese prestigioso colegio, mis padres se enteraron de mis relaciones homosexuales con el sacerdote, y… tal vez para apartarme del escándalo y de la vergüenza que me embargó… mi padre tomó la sabia decisión de enviarme a España por algún tiempo”, admite. “Y fue precisamente en Sevilla… donde hoy paso una gran parte de mi tiempo… donde llegué a la conclusión de que no era posible luchar contra mi instinto. Y por primera vez llegué a aceptarme como realmente era, consciente de que no podía varias mis impulsos sexuales y, por consiguiente, mi vida”.
YAGRUMA: AMORES PROHIBIDOS EN EPOCAS DE TIRANIA es un libro fascinante; atrapa al lector desde que comienza a leer su Prólogo… y lo sorprende al leer el Epílogo, porque le permite comprobar cómo los años lo alteran todo en la vida y el pasado llega a ser visto desde otra perspectiva. Si lees YAGRUMA te enterarás de cómo los tratamientos a base de lectrochoques al que el autor fue sometido resultaron inefectivos. Sabrás cómo en España descubrió a lo que un buen amigo sevillano llamaba “Mariquitas celtíberas” (homosexuales casados y con hijos que permanecían atrapados en armarios familiares) y cómo encontró la misma especie zoológica en Cuba, a su regreso de España, a las cuales calificó de “Mariquitas cubensis”, para diferenciarlas de la especie que había identificado en España… “aunque en verdad eran muy similares”, agrega. No podrás impedir reírte al leer lo que le ocurrió en el momento en que ––movido por complejos y ansioso por llevar un tipo de vida que en aquel entonces él consideraba “normal”–– intentó ser bisexual… y recurrió a una prostituta del Barrio de Colón (en La Habana): la Coreana, famosa por sus meneítos de batidora.
Calderón Vallejo menciona que no hay exageraciones en su obra. “Me he limitado a revelar experiencias propias que pueden ser aceptadas o no por el lector, pero que ––para bien o para mal–– ocurrieron”, dice. “Sólo algunos nombres y situaciones han sido alterados para proteger a individuos que aún no se han encontrado a sí mismos, y luchan por ocultar sus preferencias sexuales… aunque es muy probable que todo el mundo las conozca… o sospeche de ellas”. YAGRUMA: AMORES PROHIBIDOS EN EPOCAS DE TIRANIA ofrece un testimonio valiente, nunca antes expuesto en una forma tan espontánea y realista, de la vida homosexual en Cuba, y la hipocresía de quienes niegan esa ambivalencia al analizar la sociedad cubana de hoy, empecinada en mantenerse machista y homofóbica. Precio: U.S.$29.95.

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ENTREVISTA A FRANCISCO CALDERON VALLEJO
 

 “YAGRUMA: AMORES PROHIBIDOS EN EPOCAS DE TIRANIA”:

UNA VALIENTE NOVELA TESTIMONIAL QUE DESVELA

EL MUNDO HOMOSEXUAL DE LA HABANA EN LA DECADA DE LOS AÑOS CUARENTA, CINCUENTA Y PRINCIPIOS DEL SESENTA

Por ANA MARIA SAN MARTIN

(Sevilla, España)


No hay duda de que FRANCISCO CALDERON VALLEJO está muy complacido por la acogida inicial que ha tenido su novela testimonial titulada YAGRUMA: AMORES PROHIBIDOS EN EPOCAS DE TIRANIA (EDICIONES HABANA VIEJA; ISBN: 978-0-039193-14-1), la cual hemos leído en pruebas de galeras mientras la obra es impresa. Lo visitamos en su acogedor piso de Sevilla (España), en el mismo “casco antiguo” de la ciudad, a sólo unas manzanas del sevillanísimo barrio de “El Arenal”, donde residió por algún tiempo durante los años de su pre-adolescencia, y donde ––según me explica–– “llegó a definirse mi preferencia sexual, después de incidentes traumáticos que me sumieron en una profunda depresión de la cual no logré escapar ni siquiera con los tratamientos siquiátricos a base de electrochoques y terapia de aversión a los que fui sometido en La Habana… terapias experimentales en aquella época en que la Psiquiatría aún se hallaba… digamos que en pañales, en proceso de ajuste y desarrollo... y que, en mi caso, no lograron rescatarme de los profundos conflictos que me afectaban al no ser capaz de definir hacia dónde se dirigía mi vida”.
Calderón Vallejo nació en La Habana (Cuba) en 1937. Su vida, como la de la mayoría de los cubanos, se vio afectada siempre por la inestabilidad política perenne en su país de origen, donde la corrupción prevalecía en todas las esferas de la vida pública, y un caudillo de mano dura sucedía a otro para regir los destinos de la nación: “Los cubanos, inexplicablemente, siempre nos hemos dejado convencer por los caudillos de turno… ya sea imponiendo su poder por la fuerza o repitiendo una y otra vez las palabras y promesas que hemos querido escuchar siempre… porque así de ilusos somos, evidentemente, los cubanos”.
De muy joven vivió los siete años de convulsiones políticas durante la tiranía sangrienta de Fulgencio Batista: “Pienso que fue en esa época de mi vida que se despertó en mí lo que yo llamo mi espíritu de cubanía”. Fue testigo, después, de las esperanzas que la revolución de Fidel Castro despertó en el pueblo cubano al derrocar a Batista por medio de la lucha armada. Y su desconcierto, e inconformidad, fueron grandes al comprobar cómo el gobierno revolucionario castrista evolucionaba peligrosamente hacia conceptos marxistas-leninistas muy definidos, y declararse abier-tamente en un régimen comunista que transformó radicalmente las es-tructuras socio-económicas de su país: “Llegué a sentirme como un extranjero en mi propia patria… asfixiado por medidas dictatoriales que ni siquiera me atrevía a comentar con mis amigos más íntimos… por temor a represalias”. Lo mismo que los miles de cubanos que iniciaron un éxodo masivo hacia el extranjero por las medidas que se implementaron dictatorialmente en Cuba desde el mismo principio de la revolución castrista, finalmente Calderón Vallejo logró emigrar a España en 1961. Más tarde llegó a Nueva York (Estados Unidos), trabajó por ocho años en el Departamento de Español de la Secretaría de las Naciones Unidas, y posteriormente dirigió las revistas de mayor circulación en toda la América Latina ––entre ellas “Vanidades”, “Buenhogar”, “Cosmopolitan”, “Geomun-do”, “Mundo 21” y otras–– en su sede editorial en Miami.
Hoy comparte su tiempo entre Miami y Sevilla, “una ciudad que en muchas formas me recuerda a La Habana bulliciosa y siempre dinámica de los años cincuenta”, dice, sin ocultar visos de nostalgia. Continúa su carrera profesional como Asesor de varias empresas editoriales importantes radicadas en América Latina y Estados Unidos, está escribiendo una nueva obra testimonial que se desarrolla ––desde luego–– en La Habana de su adolescencia, y viaja extensamente cuando sus responsabilidades editoriales se lo permiten. Nuestra entrevista con Calderón Vallejo toma lugar en su acogedor piso de la “Plaza del Salvador”, repleto de libros sobre Cuba y América Latina, y cuyas paredes se hallan totalmente cubiertas por cuadros de artistas cubanos que forman parte de su extensa colección de Pintura Cubana.

ANA MARIA SAN MARTIN: ¿Por qué YAGRUMA…? ¿Qué significa la palabra…?
CALDERON VALLEJO:
Sí, muy bien… es una pregunta que me hacen con frecuencia. La YAGRUMA es un árbol oriundo de Cuba… macho y hembra, no hemarfrodita. Sus hojas son verdes por el anverso y plateadas por el reverso. Es un árbol sagrado para algunas religiones afro-cubanas… además, tiene propiedades medicinales. En esas religiones africanas… la religión yoruba, específicamente… el dueño de la yagruma es “Obatalá”… la Virgen de las Mercedes en la religión católica… pero la habita la lechuza... pájaro de la muerte y vigilante nocturna que trabaja estrechamente con este árbol para acechar los movimientos del enemigo. Simbólicamente, la yagruma muestra la ambivalencia de los conceptos machistas y homofóbicos a los que estuve expuesto desde muy pequeño… desde el momento en que comprendí que yo no era cómo mis padres habrían querido que fuera, naturalmente... Me gustaban las niñas y mi primera experiencia sexual fue precisamente con una alemanita, en el colegio… de muy pequeño… pero también me gustaban mis compañeritos… Estaba confundido… no era capaz de discernir que ya desde aquel entonces, yo era diferente.

AMSM: Menciona usted en su novela testimonial que fue un niño precoz… que su sexualidad se manifestó desde una etapa muy temprana en su vida…
CV:
No creo que el ser humano pueda tener control alguno sobre el desarrollo de sus procesos físicos… ni sexuales… ni siquiera emocionales. En efecto, desde muy pequeño el instinto sexual en mí se manifestó con una intensidad que no puedo determinar si es la misma en otras personas… pero no me extrañaría que así pudiera ser. Hoy pienso que mi preferencia sexual se fue definiendo cuando un vecino… adolescente ya… intentó abusar de mi inexperiencia; aún no había cumplido los seis años de edad. ¿Puede considerarse una situación de este tipo como violación…? No sabría cómo calificarla. Pero debo ser justo y admitir que esa primera experiencia homosexual no causó ningún trauma emocional en mi vida… sólo una mayor curiosidad por el sexo.

MSM: Años más tarde, mientras estudiaba usted en un colegio católico en La Habana… específicamente de curas jesuitas… tuvo usted una experiencia sexual con un sacerdote. ¿Tampoco esta situación afectó su vida y, tal vez, contribuyó a definir sus preferencias sexuales?
CV:
Bueno, no hay duda de que cambió mi vida en muchas formas, porque fui expulsado de un colegio católico de gran prestigio en Cuba, mis padres se enteraron de mis relaciones homosexuales con el sacerdote, y… tal vez para apartarme del escándalo y de la vergüenza que me embargó… mi padre tomó la sabia decisión de enviarme a España por algún tiempo. Quiso alejarme de los problemas, pero no por ello éstos desaparecieron… Y fue precisamente en Sevilla donde llegué a la conclusión de que no era posible luchar en contra de mi instinto. Los instintos son muy fuertes… poderosos. Y por primera vez, llegué a aceptarme como realmente era… egoístamente, admito… pero consciente de que no podía variar mis impulsos sexuales y, por consiguiente, mi vida.

MSM: Experiencia sexual con un cura… ¿Y no siente usted… lo mismo que infinidad de hombres que han sido “abusados”… por así decirlo… por sacerdotes, una situación de la cual nos enteramos hoy en día con bastante frecuencia… que su sexualidad habría sido diferente de no haberse topado en la vida con ese sacerdote homosexual?
CV:
En efecto, situaciones como la que yo viví se han repetido una y otra vez a través de la historia… y ahora es que los casos comienzan a des-velarse, pienso que muchas veces por factores económicos… no siempre por principios morales. La Iglesia no ha tenido más remedio que ser generosa para silenciar lo que siempre fue evidente. Mi situación en aquella época de mi vida fue diferente. Nunca me sentí seducido y, mucho menos, violado… “abusado”, como dice usted. A pesar de que eran los años de mi pre-adolescencia, yo ya sabía hacia dónde se dirigía mi vida sexual. Nunca he culpado a ese sacerdote de la situación que nos tocó vivir; de él aún hoy guardo los mejores recuerdos porque mis experiencias con él no fueron únicamente físicas, sino que surgieron emociones más bellas y trascen-dentes… Claro, las relaciones quedaron interrumpidas bruscamente… vergonzosamente. Pero si lee usted el Epílogo de “Yagruma”, comprobará que a pesar de los años que han transcurrido desde aquella época, siempre quedó en mí un buen recuerdo hacia el Padre Vicente… No, yo no sería capaz de querellarme contra la Iglesia Católica y exigir una compensación monetaria por hechos en los que, en definitiva, fuí cómplice de alguna manera… nunca víctima.

AMSM: ¿Cuál fue la reacción de su familia… de sus padres, bási-camente… al comprobar que usted los había defraudado, como relata en su novela, de las expectativas que siempre tuvieron con respecto a su futuro?
CV:
Sin duda debió haber sido un golpe muy fuerte para ellos el tener que enfrentarse al hecho de que yo era “diferente” a como ellos habrían querido que fuera. Hace algún tiempo, viendo una vieja película de Ingrid Bergman ésta dice una frase que muy bien pudiera responder a su pregunta: “Cuando hay amor, siempre la comprensión es posible”. A mí me llegó esa com-prensión que tanto necesitaba por parte de mi familia. Y hubo amor, sin duda… de mi madre y de mi padre. Siempre sentí el apoyo de ambos, nunca me recriminaron… tampoco nunca me exigieron lo que yo no podía entre-garles. Más aún, siempre estuvieron genuinamente orgullosos de mí.

MSM: Volviendo atrás un poco… ¿conoció usted el amor homosexual desde una época temprana en su vida…?
CV:
Más bien yo diría que busqué el amor… en todas sus formas… con desesperación desde una época temprana en mi vida. Por instinto siempre quise tener un compañero con quien compartir mis vivencias… las buenas y las malas. Creí hallarlo en diferentes momentos de mi vida, a pesar de mi corta edad… pero siempre fracasé en mis intentos. Me dejaba atrapar por las palabras bonitas que quería escuchar y que algunos repetían, pero luego me convencía… por los golpes emocionales que recibí… que eran espejismos. El amor, considero, es una especie de encantamiento inicial del que es difícil escapar si uno es sensible y las circunstancias son propicias en el momento en que surge. Pero con el tiempo llegué a convencerme de que el amor entre dos hombres era prácticamente imposible… consideré que las emociones de los homosexuales eran a veces erráticas y estaban condenadas al fracaso desde el principio… por muchos factores… básicamente por el temor al rechazo y la condena, al tener que vivir en las sombras… Son situaciones que analizo en detalle en “Yagruma”.

MSM: Entonces… ¿aun hoy sigue sin creer en el amor homosexual?
CV:
No, las opiniones cambian… las experiencias que vivimos, y las realidades a las que nos debemos enfrentar a diario, nos hacen opinar de otra manera. Pienso que esa búsqueda incesante por el amor… con cualquiera que me dijera lo que yo deseaba escuchar… en cierta forma me hizo caer en la promiscuidad. ¿Me arrepiento de ello? Tal vez… pero todas esas viven-cias son las que en definitiva forjaron mi carácter, mi personalidad… ser como soy en la actualidad… y estoy conforme con mi manera de ser. Además, no puedo volver atrás en el tiempo. Es decir, me he aceptado totalmente… mucho más después de los cinco años que me ha tomado escribir “Yagruma”, los cuales me han permitido hacer un recuento exhaus-tivo de mi vida… a veces traumático, admito… y llegar a la catarsis total para alcanzar mi equilibrio actual.

AMSM: Pero… ¿ha encontrado finalmente el amor homosexual?
CV:
Sí… y lo disfruto desde hace ya treinta y tres años. Mi compañero… mi pareja… “mi novio”, como se dice en España… no sólo es mi amante, sino mi mejor amigo, al tanto de todo lo mío. Nuestro mundo es inviolable, y en el mismo no hay posibilidad de engaños porque todo lo compartimos. Es decir, al final, encontré el verdadero amor. Soy consciente de que en el llamado “mundo gay” no es fácil hallar relaciones de parejas duraderas. Pero éstas existen… y yo conozco muchas. No es tan frívolo ese mundo gay como muchos suponen… Desde luego, hay factores que siempre conspiran contra la solidez de una relación homosexual… pero lo mismo podría decirse de las parejas llamadas “heterosexuales”. La inestabilidad emocional no es exclusiva de las parejas gay… Y si lo duda, analice estadísticas oficiales y comprobará el número de matrimonios que terminan en divorcio en los primeros años de sus relaciones. El ser humano… gay o hete-rosexual… es idéntico. Las situaciones son las que varían… nada más.

AMSM: ¿Alguna vez consideró la posibilidad de ser bisexual…? Es lo que está de moda hoy en día, ¿cierto?
CV:
(Risa). Por supuesto, la confusión siempre lleva a considerar alter-nativas. Además de la alemanita en el colegio, mi primera ilusión de pequeño fue llegar a hacer el amor con una mujer como María Montez, la bien llamada “Reina del Technicolor”… una famosa actriz dominicana que consideré que era la más bella y sensual del mundo. Después soñaba con amar a Deanna Durbin, otra actriz-cantante ya olvidada… Sí, en mis debates íntimos en contra de la homosexualidad, intenté ser bisexual… y hasta tuve relaciones con una prostituta en La Habana que se suponía que desquiciara al más apagado de los hombres con sus famosos meneítos de batidora. (Risa). Fueron experiencias de mi pasado… las recuerdo hoy como parte de mi formación, nada más… ¿La bisexualidad? No, no la entiendo muy bien… pienso que se es o no se es… ¡Caemos de nuevo en la ambivalencia que constituye el leimotiv de “Yagruma”!

AMSM: Sí, la ambivalencia es una constante en su novela… Escribe usted en “Yagruma” acerca de la ambivalencia del machismo y la homofobia entre sus compatriotas… ¿Sigue pensando hoy de la misma manera?
CV:
Yo he escrito acerca de mis experiencias sexuales… en España, en Cuba… en cualquier parte, porque las situaciones son muy similares en todos los países del mundo. En España fue que me enfrenté por primera vez a esa ambivalencia del machismo que luego detecté igualmente en mis compatriotas, como usted dice. Muchos hombres en Sevilla, felizmente casados e inclusive padres de familia, mantenían relaciones homosexuales a escondidas… Ante la sociedad, eran “machos” íntegros, pero en la intimidad se dejaban arrastrar por sus instintos más fuertes y no por ello pensaban en destruir sus vidas ya formadas y su imagen de “hombres cabales” ante la sociedad… una sociedad machista, profundamente religiosa… y homofónica, desde luego. Un amigo sevillano que conocí en aquellos años de mi adolescencia, Faustino, llamaba a estos individuos… con su humor andaluz inigualable… “Mariquitas celtíberas”. A muchos ejemplares de esta especie también conocí yo en Sevilla. Pero cuando regresé a Cuba, comprobé que las “Mariquitas cubensis” eran mucho más complejas que las españolas… el supuesto machismo en ellas estaba aún más arraigado y su falsa homofobia era feroz… lo cual no ocurría en España. Cuba… lo mismo que muchos otros países en nuestra América… ha sido siempre un país homofóbico. ¿Ambivalencia? Por supuesto… y yo la conocí. ¡Esa era La Habana… alegre y abierta… de los años cincuenta! Pero el falso machismo… y la homofobia… siguen presente, hoy como ayer… ¡es parte de nuestra cultura hispánica, si es preciso buscar algún factor al que culpar de esta actitud de intransigencia! ¿De qué otra forma se puede calificar esa situación de homosexuales encerrados en los armarios de sus propias fami-lias, guardianes de la rectitud familiar en sus hogares, pero que daban rienda suelta a sus instintos más tapiñados en bares y centros de ligue homo-sexual…? Sí, pienso que el término “ambivalencia” está muy bien em-pleado… En Cuba conocí a muchas “Mariquitas cubensis” que repudiaban a los homosexuales… pero únicamente después de haber satisfecho a plenitud sus apetitos homosexuales…

AMSM: Pasemos ahora al tema de la política. ¿Fue Batista el dictador sangriento que la Historia describe? ¿Fue tan grave la represión que se desató en Cuba durante los años que se mantuvo en el poder…?
CV:
Desde luego que sí. Batista se apoderó del gobierno en Cuba mediante un golpe militar inesperado… el trágico 10 de marzo de 1952. Desde el principio de su famoso “madrugonazo” intentó reprimir todo movimiento en su contra para devolver la democracia a nuestro pequeño país. Fue una represión sangrienta, porque a diario aparecían cadáveres en los alrededores de las ciudades más importantes de la isla… ejecutados para escarmiento de los que se atrevían a conspirar para su derrocamiento, principalmente estudiantes universitarios. Las torturas más terribles estaban a la hora del día. Muchos factores, sin embargo, consolidaron a Batista en el poder por tantos años… una economía floreciente, el apoyo de determinados gobiernos, el divisionismo entre los grupos que luchaban en diferentes campos en su contra… Pero sí, Batista fue un dictador sangriento. Por ello muchos cubanos apoyaron a los grupos revolucionarios que se alzaron en armas en las montañas del oriente cubano… la “Sierra Maestra”… y no olvidemos que la lucha armada también tomó lugar en la “Sierra del Escambray”, al sur de la provincia de Las Villas… por grupos que no pertenecían a las filas de Fidel Castro pero que eran igualmente activos… y efectivos. La revolución cubana fue el resultado del esfuerzo de muchos.

AMSM: Entonces llega el primero de enero de 1959, y Fidel Castro y sus alzados toman el poder de Cuba. ¿Cómo vio usted ese momento histórico que vivió su país, apoyado por la inmensa mayoría de los cubanos?
CV:
Fue una esperanza de cambio radical para todos los cubanos, no po-demos engañarnos a estas alturas. Pero ese momento histórico al que usted se refiere, repito, no sólo fue protagonizado por Fidel Castro, porque en el llamado “Escambray” también luchaban los jóvenes del “Directorio 13 de Marzo”… y en las ciudades muchas otras agrupaciones contribuyeron defi-nitivamente a la caída de Batista en formas diferentes. Mis esperanzas de cambio, sin embargo, duraron muy poco… Desde las mismas primeras se-manas de “gobierno revolucionario” comenzaron a manifestarse conceptos exóticos en la dirección de la revolución, y muchos quedamos descon-certados con el comportamiento errático de Fidel Castro… confiando en que estuviéramos equivocados de que el pueblo cubano hubiera seguido al caudillo de turno equivocado. Yo entre ellos… tal vez influenciado por Avelino… un amigo, compañero de estudios de siempre, quien luchó deno-dadamente en las montañas contra Batista, y quien sintió la traición fidelista a la revolución, al punto que decidió alzarse una vez más en el “Escambray” para luchar contra “los zurdos”… es decir, los izquierdistas, los comunistas, como él los llamaba.

AMSM: Hoy… ¿Cómo piensa Calderón Vallejo del estado de cosas que permanece inalterable en Cuba? ¿Volvería usted a vivir en Cuba… si existiera una apertura real hacia la democracia y el estado de cosas cambiara?
CV:
Es muy triste comprobar la situación en que vive la inmensa mayoría de los cubanos que no pertenecen a esa “Nueva Clase” comunista que el yugoslavo Milován Djilas describió con tanta precisión en su libro “La Nueva Clase”, por cuya publicación cumplió nueve años de cárcel en la Yugoslavia de Tito. ¡En Cuba falta de todo… además de la cacareada democracia que los castristas… fidelistas y raulistas por igual… insisten en que existe en nuestro amordazado país! Seamos pragmáticos: con la crisis de los llamados “misiles soviéticos” en la isla nuestro país se convirtió en una ficha más de la guerra fría entre los Estados Unidos y la entonces Unión Soviética. A cambio de lograr la retirada de los proyectiles del territorio cubano, el entonces Presidente John F. Kennedy unilateralmente aseguró a los soviéticos la no intervención de los Estados Unidos en los asuntos internos de Cuba. El famoso embargo que Kennedy impuso a Cuba, no ha sido efectivo pero los Estados Unidos lo mantiene con la esperanza de que alguna señal de cambio les permita modificar su política hacia Cuba. ¿Vivir en Cuba? Hoy me resultaría difícil… He vivido como exiliado más de la mitad de mi vida, en los Estados Unidos y en España… Me siento a gusto con mi estilo de vida, agradecido a los dos países que me han acogido. Tal vez sea importante enfrentarme de nuevo a mis raíces… no se… no me atrevo a predecir el futuro. Intento vivir en presente… me he visto obligado a vivir en presente y convertirme en un espectador atento de lo que ocurre a mi alrededor.

AMSM: ¿Qué espera lograr con la publicación de YAGRUMA?
CV:
Ya lo he logrado, inicialmente… dar a conocer las características de la sociedad cubana de los años cuarenta y cincuenta que nunca antes había sido explorada, por ejemplo, por Guillermo Cabrera Infante en sus libros, porque tanto “Tres Tristes Tigres” como “La Habana Para Un Infante Difundo” describen únicamente experiencias heterosexuales… pero no puede pasarse por alto el hecho de que también existía una actividad homosexual paralela muy intensa, la cual yo tuve la oportunidad de conocer… y vivir. Llamémosle un “submundo” que no puede ser ignorado. Tampoco escritores como Zoé Valdés se han referido a esa etapa de los años cincuenta, porque ella vivió La Habana posterior a la revolución… ¿Qué más espero con “Yagruma”? También lo he logrado… la satisfacción de que todas las piezas del rompecabezas de mi vida lleguen a encajar en su debido lugar. ¿Las críticas…? Bueno, siempre son importantes… y las espero… a favor y en contra, sobre todo entre mis compatriotas, en los cuales aún hoy, en estas épocas de apertura total, donde el matrimonio homosexual se ha implementado en muchos países y está a punto de ser aprobado en muchos otros, detecto esa homofobia recalcitrante que sociólogos del prestigio de Don Fernando Ortiz y otros confirmaron históricamente en Cuba desde los primeros años de la colonia, cuando los homosexuales eran quemados vivos en la “Plaza de Armas” del centro de La Habana… o condenados a morir de hambre y sed en “Cayo Puto”, un islote en la bahía de La Habana. Nada más. Hay quienes rechazan lo que no conocen… lo que no les es familiar. “Yagruma”, espero, será una especie de ventana a ese mundo que muchos insisten en desconocer… o pasar por alto, lo cual es aún peor. Es un mundo que debe ser eplorado… porque siempre ha existido.

 

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Modificado el ( martes, 02 de febrero de 2010 )
 
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