¿POR QUE ALGUNAS PERSONAS NUNCA ENVEJECEN? Imprimir E-Mail
Escrito por HORMIGON   
miércoles, 31 de diciembre de 2008
¡CAMINANDO (CON OPTIMISMO) HACIA LA TERCERA EDAD!

No podemos detener el proceso natural de envejecimiento de nuestro cuerpo... Pero podemos retardarlo, vivir muchos más años que antes, y lograr una maravillosa calidad de vida que nos permita disfrutar más y más cada día de nuestra existencia. ¿El secreto...? ¡Está al alcance de todos nosotros!
Todos somos conscientes de que la humanidad nunca ha podido descubrir el secreto de la eterna juventud, a pesar de lo mucho que se ha buscado desde los tiempos más remotos... ¿Por qué? Simplemente, ¡porque no existe! ¡Nadie ha sido capaz, hasta el presente, de detener el proceso natural de envejecimiento del cuerpo humano! Esta afirmación, no obstante, no tiene por qué ser interpretada en una forma pesimista... Partamos de la base de que:

• el envejecimiento es un proceso natural, común a todos los organismos vivos... e irreversible.

Los aspectos negativos que puedan haber en ese proceso, sin embargo, nunca deben ser mirados como una especie de condena de la que no podemos escapar. Por el contrario:

• la prolongación de la vida hasta una edad muy avanzada puede constituir una experiencia llena de compensaciones, satisfacciones y alegrías... y en la actualidad, cada día no sólo es más largo el promedio de vida del ser humano, sino su calidad de vida.

Ahora bien, para que efectivamente sea así, para que la llamada tercera edad no se convierta en una etapa dolorosa de la vida humana, es preciso prepararse para ella... ¡y hacerlo con tiempo! Eso que llamamos “achaques de la edad”, al menos en gran medida, son evitables mediante una prevención adecuada. Y las medidas preventivas a observar son tanto físicas como morales y emocionales... sin olvidar, desde luego, las económicas.
Ya se ha logrado mucho, no cabe duda, en cuanto a mejorar las condiciones de la persona mayor. Hace sólo unos cuantos años, una persona de más de 55 ó 60 años era, en muchos sentidos, “una persona acabada”. Hoy, por el contrario, abundan las que pasan de los 75 u 80 años, y que se mantienen llenas de entusiasmo por la vida, sintiéndose saludables, fuertes y enérgicas, a quienes cualquiera puede calcular una edad muy inferior a la que en realidad tienen. Ello, desde luego, no es algo que ocurra por casualidad, sin causas que lo expliquen. Tratemos de examinar detenidamente esas causas, porque es preciso imitarlas para retardar al máximo el proceso de envejecimiento y, en todo caso, ¡ENVEJECER MEJOR!


¡TODA PERSONA TIENE TRES EDADES!

Es esencial comenzar por darnos cuenta de una verdad muy elemen¬tal, pero que a menudo pasamos por alto. Se trata de que toda persona, en realidad, tiene tres edades:

• la cronológica;
• la biológica; y
• la sicológica.


Aunque se influyan unas a otras, las tres son en realidad bastante autónomas. La primera edad, la cronológica, está gobernada por el almanaque, por el mero hecho del transcurso del tiempo; la segunda, por el cuerpo; y la tercera, por el espíritu, la mente y las emociones.
Como la primera edad (la cronológica) es la más fácil de determinar en una forma exacta y objetiva, casi todas las personas tienden a olvidarse de las otras dos. Ello hace que la edad cronológica normalmente ejerza sobre la persona una influencia mayor que la que realmente debería tener. Con la edad cronológica hay un poco de obsesión, casi siempre negativa. Así, no faltan las personas que se imponen limitaciones a sí mismas simplemente por tener tantos o más cuantos años, como si este índice fuera (o tuviera que ser) un factor decisivo en sus vidas.
Esa preocupación fundamental con la edad cronológica no es emocionalmente saludable, ni se ajusta a las realidades del proceso vital. No es posible olvidar que el organismo y la mente de cada persona tienen un carácter único, propio, distintivo. No hay dos personas exactamente iguales, ni en lo biológico ni en lo emocional. El hecho de que hayan nacido en un mismo año no altera en nada esta realidad. El proceso de envejecimiento sigue un patrón distinto en cada caso, con diferencias muy marcadas, y éstas no son producto de un capricho de la Naturaleza ni ocurren arbitrariamente. Lejos de ello, las razones que las explican han sido estudiadas muy a fondo por las diversas ciencias médicas y sicológicas, y esos estudios han permitido llegar a conclusiones que ninguna persona debe subestimar, respecto a las causas que precipitan el envejecimiento y hacen de la tercera edad una fase negativa de la vida humana. ¡Ese derrotismo carece de toda justificación real!


1
¡PORQUE SE SABEN ALIMENTAR EN FORMA EQUILIBRADA!


Por supuesto, todavía no se han esclarecido todos los misterios en cuanto a las relaciones que existen entre los procesos nutritivos y el envejecimiento prematuro del ser humano, pero los científicos sí han llegado a algunas conclusiones muy bien definidas. Así, no caben dudas de que:

• el exceso en el comer, por ejemplo, es una de las causas que más velozmente conduce a la pérdida de la juventud.

Ello no implica, en modo alguno, que la persona promedio deba empeñarse en subsistir a base de dietas y hambrunas. Si los abusos en las comidas aceleran el envejecimiento, también la desnutrición produce el mismo efecto negativo sobre el cuerpo humano. Las estadísticas médicas constantemente están confirmando el hecho de que las personas mejor y más sanamente alimentadas no son ni las que comen en demasía ni tampoco las que parecen vivir del aire, comiendo menos que un pajarito (como suele expresarse en forma muy gráfica).

• La persona que come muy poco, sobre todo si lleva una vida muy activa, probablemente no esté nutriendo a su organismo en la forma que éste realmente lo necesita.
• La que come demasiado está forzando al corazón a trabajar en una forma más acelerada y a rendir un esfuerzo mayor para poder cumplir con su misión básica de bombear la sangre que circula por todo el cuerpo humano.



RECOMENDACION: CONSIDERE QUE LA ALIMENTACION DEFICIENTE PROVOCA VARIACIONES PELIGROSAS EN LA PRESION ARTERIAL...

A menudo, la persona que come exageradamente, es también hipertensa, lo que afecta en una forma muy negativa, tanto a su corazón como a su cerebro. Todo ello conduce al cansancio físico y mental, que ––a su vez–– disminuye sustancialmente la energía y la vivacidad que son características de la juventud.
Hasta no hace mucho, nadie concedía demasiada importancia a una hipertensión arterial moderada. Se estimaba que, mientras que la presión no llegara a elevarse exageradamente, no había que hacerle mucho caso. Sin embargo, todas las investigaciones más recientes de la Cardiología han venido a demostrar que ––al menos para la inmensa mayoría de las personas–– tal noción resulta totalmente falsa. Se sabe hoy que:

• la presión arterial alta (y aun moderada) es peligrosa para el mantenimiento de la vida, y nociva para la salud.

La dieta balanceada, capaz de proporcionar el organismo humano todos los elementos nutritivos que le son indispensables para su adecuado y sano funcionamiento, es uno de los factores que más directamente contribuye a la prolongación de una vida sana y a la prolongación de los años de la juventud. Puede observarla, no hay ni que pasar hambre ni que hacer grandes sacrificios. Una moderación sensata en la ingestión de alimentos grasos y de algún contenido calórico, así como un aumento prudencial de las frutas y las legumbres que se incluyen habitualmente en el menú, suele ser lo que se necesita ––en un gran mayoría de los casos–– para lograr una alimentación más sana.


2
¡PORQUE SE MANTIENEN FISICAMENTE ACTIVAS!


Muchas personas son entusiastas de los deportes y de otras formas de ejercicio físico (incluida la gimnasia)... hasta que se casan. A partir de ese momento, aunque cumplan cabalmente con las responsabilidades que implica la atención de su hogar y sus carreras, comienzan a hacer una vida en extremo sedentaria, que provoca un envejecimiento prematuro, ¡progresivo! Muchos se rigen por la idea preconcebida de que el ejercicio no cabe en su horario cotidiano de actividades, convenciéndose de antemano de que éstas no van a dejarles tiempo libre para nada.
¡No hay tal cosa! Si esas mismas personas fueran más conscientes de la importancia que el ejercicio físico tiene en sus vidas (para su salud, su bienestar, su belleza y la prologación de su juventud), seguramente tratarían de encontrar el tiempo que afirman no tener para que el ejercicio quedara incluido en sus actividades diarias.
En el caso de las mujerens, el concepto de que el trabajo doméstico y la atención de los niños constituye ya bastante ejercicio, carece de verdadera justificación, sobre todo hoy en día, en que la realidad es que el ama de casa moderna cuenta con tantos auxiliares mecánicos que simplifican su labor considerablemente, economizándole todo tipo de esfuerzos. Si se cuenta, además, con la ayuda que representa el servicio doméstico, menor aún es el ejercicio que hace la mujer actual. Sin darse cuenta, la mujer va renunciando poco a poco ––buscando mayor comodidad–– a una dosis de actividad que le hace mucha falta... ¡para mantenerse joven!


RECOMENDACION: ¡AFICIONESE A LOS EJERCICIOS QUE MAYORES BENEFICIOS LE PRODUZCAN!

Si bien la vida excesivamente sedentaria es perjudicial y precipita el envejecimiento del cuerpo humano, también es cierto que el ejercicio exagerado (o inadecuado) puede ser nocivo. Deberá evitarse, por lo tanto, toda extralimitación en este sentido. Los médicos por lo general estiman que:

• el mejor tipo de ejercicio físico, para la persona promedio, saludable, es el que conlleva una respiración pro¬funda, un ritmo cardíaco acelerado, mantenidos por cierto espacio de tiempo.

El ritmo, la repetición y la resistencia son las tres características esenciales de los ejercicios más beneficiosos para evitar el envejecimiento prematuro. La persona adulta normalmente activa tiene entre 60 y 90 pulsaciones por minuto. Con el ejercicio, esas pulsaciones deben aumentar a 130 (por lo menos). Sin embargo, el ejercicio podría resultar peligroso si las pulsaciones comenzaran a acercarse al número de 200 por minuto.
Muchas formas de gimnasia y calistenia representan justamente el tipo de ejercicio que más puede beneficiar al ser humano. Es cierto, sin embargo, que algunos de esos ejercicios se vuelven monótonos y tediosos, exigiendo a la persona una gran constancia y fuerza de voluntad para no desistir de ellos después de pasado el primer entusiasmo inicial. Una forma de hacer más fácil esa necesaria perseverancia es inscribirse en algún gimnasio (dirigido y supervisado por un profesor de educación física de reconocido crédito), o asociarse a un club deportivo o de recreo donde haya facilidades para hacer el tipo de gimnasia que se necesite. No obstante, como estas soluciones no siempre son prácticas, la persona puede acudir a formas más amenas o entretenidas de ejercicio que no la aburran en corto tiempo.
Entre los más recomendados para la persona promedio por una gran mayoría de los especialistas, figuran:

• la natación,
• el remo,
• el ciclismo, y
• la caminata.


Esta última, en muchos casos, resulta la más práctica para la mayoría de las personas, que quizás no tengan ni el tiempo ni las facilidades necesarias para practicar otros deportes más complejos. Pero...

• para que la caminata sea realmente efectiva, no debe ser nunca ni demasiado lenta ni exageradamente rápida;
• debe empezarse por distancias cortas; y
• cada persona puede, paulatinamente, ir encontrando el ritmo que le permita sentirse mejor, tanto en lo que concierne a la rapidez de la marcha como a la distancia a recorrer.


Para comenzar a caminar, lo ideal suelen ser dar dos caminatas cor¬tas diarias, aproximadamente de 10 minutos de duración cada una de ellas. Para la persona que ya no es muy joven y que no está acos¬tumbrada al ejercicio muy activo, el golf es –también– un ejercicio al¬tamente apropiado, siempre que no se camine con demasiada lentitud de un hoyo al otro, y no se juegue bajo un sol demasiado fuerte o en los días de intenso calor. Recuérdese, por último, que:

• toda persona que esté considerando la idea de iniciar un plan de ejercicios activos, hará bien en consultar previa¬mente la opinión de su médico, sobre todo si lleva ya algún tiempo de vida muy sedentaria, o si es mayor de 35 años.


3
¡EL PROBLEMA DE LAS ARRUGAS FACIALES SIEMPRE TIENE SOLUCION!


La aparición de las primeras arrugas (en la cara o en el cuello) es uno de los hechos de la Naturaleza que más agobia a muchas personas. Gran parte de la ansiedad que las arrugas producen podría evitarse si toda persona se decidiera a aceptar con serenidad de espíritu el hecho simple de que:

• las arrugas son inevitables.

Cuando el ser humano se aproxima a la medianía de edad, la estructura ósea de la cara disminuye su espesor, por lo que necesita de menor espacio para alojase. Paralelamente, la piel se vuelve más fina, disminuyendo su elasticidad. Es a estos cambios, precisamente, a lo que obedece la aparición de las arrugas. El proceso afecta directamente a la piel, no a los músculos de la cara. Es por ello que la persona no debe depositar su fe en los llamados ejercicios faciales que, en realidad, en muchas ocasiones son inoperantes para evitar o retardar la aparición de las arrugas.

• Mucho más efectivos, en cambio, son algunos tratamientos cosméticos a base de cremas nutritivas que sí contribuyen muchísimo ––como se ha comprobado científicamente–– no a evitar totalmente que las arrugas aparezcan, pero sí a retardar prudencialmente su formación y a lograr que sean menos marcadas o pronunciadas que las que se manifiestan en una piel totalmente desatendida, carente de cuidados.

Lo que sí es cierto es que la edad, por sí sola, no es el factor más influyente y decisivo en la aparición de las arrugas, como usted mismo puede comprobarlo en el caso de infinidad de personas que, a pesar de una edad cronológica bastante avanzada, conservan mucho la tersura y la lozanía de su piel.


RECOMENDACION: ¡CONSIDERE QUE EL SOL (EN EXCESO) ES EL GRAN ENEMIGO DE LA JUVENTUD!

En efecto, según muchos especialistas:

• es la exposición al sol, cuando llega a ser exagerada, lo que más puede dañar la lozanía del cutis en el ser humano.

Se sabe, además, que:

• esa exposición excesiva a los rayos ultravioletas de la luz solar es una de las causas que influye en la aparicion del cáncer de la piel.

Los rayos ultravioletas determinan que la piel envejezca rápida y prematuramente, como bien lo evidencian los rostros arrugados de los marinos y de los campesinos que, durante largos años, han soportado un exceso perjudicial de luz solar. Las cremas y lociones filtrantes de esos rayos ultravioletas figuran entre los productos de belleza más indispensables para toda persona aficionada a los baños de sol y a realizar otras actividades al aire libre.
No obstante, aparte de protegerse adecuadamente del sol, hay muchas otras medidas que la persona puede poner en práctica para evitar la aparición de las arrugas prematuras:

• Es natural que la piel se vuelva más seca a medida que se va avanzando en edad, pues va produciendo menos aceites naturales que la piel joven. Está demostrado que las arrugas finas y superficiales aparecen antes en las pieles más deshidratadas. Por eso, justamente, es tan importante el uso diario de cremas, lociones y aceites que humedezcan y lubriquen la piel.
• A medida que la persona avanza en años, el uso del jabón para la cara debe ir reduciéndose prudencialmente, al mismo tiempo que se aumentan las aplicaciones de cremas.
• El agua fría, en abundancia (sobre la piel del rostro, al despertar en la mañana) es un elemento que también parece contribuir notablemente a prolongar la tersura del cutis, aunque este efecto favorable es más marcado en algunas personas que en otras.
• Y el estado de la salud en general, desde luego, también afecta diariamente a la condición de la piel.
• La abundancia de las horas de sueño y de descanso, así como la dieta bien balanceada, tienen una relación bastante directa con la lozanía y la juventud del cutis.
• Asimismo, ciertas expresiones faciales (habitualmente repetidas) parecen contribuir a apresurar la formación de arrugas y a hacerlas más marcadas. Desde luego, no es recomendable que ninguna persona trate de suprimir toda la espontánea expresividad de su trostro, que presta a éste mayor atractivo y viveza; una persona de semblante inexporesivo rara vez es verdaderamente atractiva. Sin embargo, sí conviene hacer un esfuerzo consciente por tratar de eliminar el repetido fruncimiento del entrecejo y la mirada estrábica, pues es evidente que afectan el rostro y precipitan la aparición de las arrugas.
• No debe olvidarse, por último, que los alimentos ricos en proteínas tienen un aporte sustancial que hacer a la reaparición de los tejidos gastados, lo que también se traduce en un beneficio adicional... tanto para la piel como para el cabello. No es de extrañar que una gran mayoría de los médicos se opongan enérgicamente a las dietas bajas en proteínas, que pueden llegar a producir serios tratornos orgánicos.


4
¡EL SUEÑO ES UN FACTOR IMPORTANTE PARA NO ENVEJECER PREMATURAMENTE!


Numerosas investigaciones realizadas con personas comprendidas entre las edades de 75 y 95 años (que a pesar de su edad, no presentan los rasgos negativos de la senilidad) han demostrado que un rasgo característico de casi todos los ancianos jóvenes es:

• una notable disposición para conciliar el sueño, sin difi¬cultad de dormir con gran placidez.

En efecto, la ciencia médica admite hoy que:

• el sueño funciona como un preventivo eficaz para la vejez prematura. La falta de sueño engendra fatiga, y ésta produce sustancias tóxicas que contribuyen a que el ser humano envejezca antes de tiempo.

Desde luego, el insomnio es algo que quien lo sufre no debe combatir por su cuenta a base de somníferos que se compran libremente en las farmacias. Si se trata de una situación marcamente ocasional, no debe concedérsele mayor importancia. Pero si se advierte ––por el contrario–– que tiende a hacerse crónico, el especialista es el llamado a investigar sus causas y a prescribir el tratamiento capaz de suprimirlo.


5
¡LA TIROIDES, LAS GLANDULAS SUPRARRENALES, Y EL TIMO INFLUYEN SOBRE EL PROCESO DEL ENVEJECIMIENTO!


Muchas personas creen, erróneamente, que las hormonas sexuales son las únicas que juegan un papel importante en el proceso natural de envejecimiento del organismo. No es cierto. Otras glándulas del cuerpo humano también juegan un papel decisivo en todos estos procesos:

• Las secreciones de la glándula tiroides y de las glándulas suprarrenales disminuyen con el transcurso de los años, y aunque no se ha llegado a conclusiones definitivas, la Gerontología (rama de la Medicina que estudia el envejecimiento humano) está intensificando sus investigaciones en este sentido.
• Otra glándula que, asimismo, está siendo objeto de gran atención por parte de los Gerontólogos es el timo. Esta cesa de funcionar a medida que la tercera edad se aproxima y es la primera glándula del organismo humano que se atrofia. El timo se mantiene muy activo durante los años de la juventud, pero sus funciones disminuyen considerablemente durante la edad madura. Esas funciones aún presentan grandes incógnitas a la Ciencia, pero los endocrinólogos sí se inclinan a considerar que el timo debe tener ejercer una influencia bastante notable en el proceso degenerativo del organismo humano; es decir, en el envejecimiento. Las esperanzas de llegar a obtener una hormona rejuvenecedora, extraída del timo, de la plancenta humana, o de las glándulas suprarrenales de terneras, se mantiene muy vigente por los investigadores que se afanan a este tipo de estudios.
6
PARA EVITAR EL ENVEJECIMIENTO PREMATURO... ¡LAS EMOCIONES DEBEN ESTAR SIEMPRE BAJO CONTROL!


Nadie discute, desde luego, la importancia de los factores físicos en lo que concierne tanto a la prolongación de la juventud como a la posibilidad de disfrutar de una madurez y de una tercera edad constructivas, sanas y felices. Los factores hereditarios (cuando afectan positivamente a una persona) y los factores personales (la ausencia de enfermedades, los hábitos sanos de alimentación, el ejercicio moderado habitual, el sueño y el cuidado de la piel, como hemos visto en este artículo) tienen un aporte notable que hacer a la prolongación de los años de juventud en la vida de todo ser humano. Sin embargo, sería un error atribuir la posibilidad de retardar el envejecimiento a los factores puramente físicos u orgánicos, porque no hay duda de que:

• las condiciones de vida en un ambiente que contribuya a la tranquilidad emocional y a la paz de espíritu también sig¬nifican mucho para no envejecer prematuramente.

Es un error básico vivir com miedo a la vejez, temor éste que comparten muchas personas, especialmente las mujeres. Considere que:

• la edad madura y la tercera edad tambien tienen sus encantos y sus compensaciones.

No hay por qué presumir de antemano que la edad avanzada ha de forzar a una persona a llevar una vida inútil y vacía. En todos los campos de la actividad humana se encuentran hombres y mujeres mayores de 75 años que han sabido mantener su vitalidad sin que los años hayan constituido para ellos una limitación. Se trata, desde luego, de personas físicamente saludables, que también (y este también es importantísimo) han sabido llegar a la tercera edad con un espíritu firme y notable serenidad de ánimo, íntimamente orgullosos y satisfechos de sus años, sin el menor deseo de que el almanaque vuelva atrás... porque esos años no son sentidos como una carga pesada, sino como experiencias vividas, y muchas de ellas intensa¬mente.
Estos individuos son personas generalmente optimistas y alegres, y lo que más llama la atención en ellos es la paz que irradian en torno suyo, comunicándosela a quienes los rodean. También algunos suelen ser personas de profundo espíritu religioso, pero sin gazmoñerías de ningún tipo ni estrecheces de criterio. Por el contrario, tienen gran flexibilidad en sus opiniones y no les cuesta mucho trabajo aprender a conocer y a aceptar a los jóvenes, a pesar de ser tan distintos. Igualmente, se caracterizan por invertir gran parte de su tiempo en labores constructivas, haciéndose útiles a los demás, y saben buscar distracciones y esparcimientos de la más variada índole. En otras palabras:

• son personas que no se sienten (en forma alguna) retira¬das del mundo en que viven... y en el que esperan vivir por muchos años más.


7
CON UNA ACTITUD MAS POSITIVA ANTE LA VIDA, ¡SE RETARDA EL PROCESO DEL ENVEJECIMIENTO!


Ninguna persona ––¡cualquiera que sea su edad!–– debe sentirse condenada irremisiblemente a “decaer” o “declinar en su salud física”. Para evitar esa decadencia, aparte de todo lo anterior explicado, es imprescincible que la persona nunca reduzca su horizonte visual a límites demasiado estrechos. Por ejemplo, la persona que concentra su vida casi con exclusividad total en las pequeñas minucias de los detalles domésticos, difícilmente podrá enriquecer su mundo interior lo suficiente como para llegar a la tercera edad con un espíritu joven, aunque tenga una salud de hierro. Está bien que toda persona se sienta legítimamente orgullosa de sus logros familiares, pero sin despersonalizarse, sin sustraerse a sí mismo de todos los demás aspectos de la vida.
Las personas que más en peligro están de llegar a la tercera edad en una actitud muy negativa, no son aquéllas que, por una razón u otra no han obtenido de la vida matrimonial todas las compensaciones y satisfacciones que esperaban. Estas personas deben hacer un serio esfuerzo por reorientar su vida de manera que nunca lleguen a convertirse en ancianas egoístas, dominantes o posesivas, que interfieran seriamente con la felicidad de sus hijos. E igualmente ha de desecharse toda falsa noción de que la menopausia señala el término de la actividad sexual para una mujer.
Por último, la persona que se retira del trabajo activo cuando entiende que ya tiene suficiente edad para ello, no debe, en modo alguno, convertirse en un recluso:

• aunque espontáneamnente prefiera llevar una vida más descansada y disminuir la intensidad de su vida social, no debe encerrarse, aislándose de todo en la vida.

Es conveniente, por el contrario, que participe en asociaciones y clubes en los que pueda encontrar entretenimiento y genuina satisfacción. Es en esta fase de la vida, precisamente, cuando muchas personas todavía entusiastas, jóvenes de espíritu (aunque ya no en años), pueden permitirse el placer de viajar, de cultivar aficiones que signifiquen algo para ellas, y de asistir con mayor frecuencia a espectáculos recreativos que las mantengan alertas en un mundo al cual todavía pertenecen, activamente. Unase a todo lo anterior el rico caudal de experiencias que proporcionan los años, cuando se ha sabido vivir a plenitud, con verdadero entusiasmo por la vida, no en una actitud hostil contra ésta... y la existencia en esta tercera edad puede ser absolutamente plena.
La persona que mantiene un claro sentido de la perspectiva adecuada para cada edad por la que va a atravesando, resuelta firmemente a nunca perder capacidad para distrutar de experiencias nuevas, conservará intacta ––a lo largo de toda su vida–– la esencia misma de su existencia, unida a una actitud mental y emocional joven, y el mero transcurso de los años jamás bastará para vencerla. Son las personas que se obstinan en negar el paso de los años, las que se aferran en una forma totalmente inmadura a la idea de que sólo los jóvenes pueden ser felices, las que menos capacitadas están para aceptar el paso del tiempo.
Esto equivale a una especie de peligrosa ceguera emocional. Si esas personas miraran con un poco más de atención en torno suyo, no tardarían mucho en darse cuenta de que la edad no es una garantía de felicidad ni de bienestar físico y sicológico. La vida humana no se reduce a una mera cuestión de almanaque. ¿Es que no hay jóvenes frustrados y ancianos satisfechos y felices plenamente con sus vidas? Plantéese esta pregunta y verá que encontrará en seguida unos cuantos casos que usted mismo conoce. La misma existencia de esos casos es prueba fehaciente de que la juventud no lo es todo. Recuerde siempre ––a lo largo de su vida–– que:

• la felicidad no depende de los años.

Es cierto, claro está, que la tercera edad tiene su cuota de puntos negativos. Nadie pretende negarlo, pero no es posible ignorar, como si no existieran, sus compensaciones y sus alegrías, que también pesan poderosamente en la balanza. Está demostrado que:

• la capacidad para disfrutar intensamente las alegrías más simples de la vida diaria es mayor en los ancianos que en los jóvenes.

Estos exigen más. La persona que ha vivido por más años aprende a disfrutar en forma mucho más plena de las cosas pequeñas, sencillas, cotidianas. Ello contribuye notablemente a la serenidad del ánimo, a juzgarlo y a valorarlo todo desde un punto de vista mucho más equilibrado, sin la inconformidad característica de los muy jóvenes, impacientes, que a veces reaccionan con violencia ante las más insignificantes contrariedades. La salud física sí tiene un gran valor, pero necesita ir unida a una actitud emocional igualmente sana, positiva, ¡optimista!

Modificado el ( viernes, 02 de enero de 2009 )
 
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