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¡NO A LA MUTILACION DE LOS GENITALES FEMENINOS! |
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Escrito por HORMIGON
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viernes, 02 de enero de 2009 |
De acuerdo con informaciones suministradas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y por el UNICEF (dos agencias especializadas de las Naciones Unidas), uno de los problemas más graves que se está presentado con la emigración masiva de africanos y asiáticos hacia Europa y América es comprobar lo extendida que está la práctica de la mutilación de los genitales femeninos (además de la poligamia, otra costumbre que solamente en Francia se considera que afecta a más de 200,000 familias en las que un mismo hombre tiene hasta cuatro mujeres). Se estima que miles de niñas (que sólo tienen entre 1 y 2 años de edad, y cuyas familias han emigrado a países europeos, o al Canadá y los Estados Unidos, básicamente) son sometidas a un procedimiento en extremo doloroso y riesgoso que consiste en extirparles el clítoris con el propósito de neutralizar toda sensación sexual que puedan tener en el futuro, al desarrollar su sexualidad. La operación se practica generalmente sin anestesia y con instrumentos rudimentarios, por individuos que no tienen capacitación médica de ningún tipo, y bajo condiciones de higiene lamentables, lo cual provoca que muchas de estas niñas mueran como consecuencia del procedimiento.
¿Cuál es el origen de esta costumbre que ha hecho que más de 100 millones de niñas y mujeres, a nivel mundial, hayan sido sometidas a este tipo de mutilación...? En las sociedades donde prevalece la práctica, los hombres exigen ––por tradición ancestral–– que las mujeres lleguen vírgenes a ellos como requisito indispensable para ser aceptadas en matrimonio... pero, además, la mutilación genital les garantiza que estas esposas nunca van a sucumbir a la tentación sexual de tener relaciones sexuales con otros hombres, lo cual les asegura su fidelidad. Quizás lo más terrible del caso es que son las propias mujeres de las familias (las madres y las abuelas) las que se preocupan de que el clítoris de sus hijas y nietas sea eliminado cuanto antes, y la práctica no se limita a las familias con un nivel educacional bajo, sino también a las clases más afluentes y educadas, en las que se considera que “el procedimiento es necesario para que una mujer sea aceptada socialmente, y requisito indispensable para que pueda casarse”.
La operación por lo general es realizada por curanderos ––o inclusive un miembro cualquiera de la familia–– y aunque actualmente se está practicando en niñas más jóvenes (porque de esta manera mayor es la garantía de que no han tenido experiencia sexual de ningún tipo), se estima que ––como promedio–– son las niñas entre los 4 y los 10 años las que son sometidas a esta mutilación que recibe el nombre de clitoridectomía: se elimina el clítoris y, a veces, parte de los labios vaginales. Pero, además, algunas familias más estrictas practican la llamada infibulación (se estima que representa entre el 15% y el 20% de los casos de mutilación genital femenina), un procedimiento que consiste en eliminar todos los órganos genitales externos de la mujer, y cerrar completamente la abertura vaginal dejando sólo una abertura pequeña para que la orina pueda ser eliminada... lo cual provoca frecuentes infecciones internas, como es natural. Es en el momento del matrimonio que el hombre puede abrir nuevamente la vagina suturada de su nueva esposa, pero muchos prefieren no hacerlo para garantizar la fidelidad de su nueva esposa, forzándola en estos casos a practicar el sexo anal... excepto cuando desea procrear.
La situación es crítica para la mujer en los países africanos y asiáticos donde este tipo de mutilación genital femenina es una costumbre, y aunque en los foros internacionales se ha levantado la voz airada de numerosas líderes feministas que han logrado obtener el apoyo oficial de los gobernantes de esas naciones donde la práctica es común, poco se ha avanzado para controlar la mutilación femenina debido al arraigado machismo que prevalece en estos países. Pero ahora ya el problema se ha extendido a Europa y a varios países de América (donde la inmigración africana y asiática ha sido grande en la última década), y las autoridades de estas naciones están tomando medidas estrictas para controlar y poner fin a esta práctica que agrede dramáticamente los derechos individuales de la mujer. Se espera que en la próxima Asamblea General de las Naciones Unidas (que se celebrará en octubre de este año), el tema de la mutilación genital femenina sea considerado y censurado de nuevo por la comunidad de Estados Miembros de esta organización. Asimismo, en los países donde los emigrantes continúan la práctica, las autoridades están tomando medidas estrictas para poner fín a la costumbre (incluyendo la encarcelación y la deportación), aunque se ha podido comprobar que, para no infringir la ley, muchas de estas niñas son enviadas a sus países de origen para que sea en ellos donde se les practique la clitoridectomía. En los Estados Unidos, ya varios Estados (Minnesota y Dakota del Norte, entre ellos) han pasado leyes específicas para prohibir la mutilación genital femenina, e inclusive, a nivel federal, se les ha concedido asilo político y protección oficial a muchas mujeres que se han negado a que sus hijas sean sometidas a esta mutilación genital, o a aquéllas que han levantado la voz en contra de sus propios países por esta costumbre, y que temen regresar a los mismos debido a las posibles represalias contra ellas. Pero... ¿se logrará erradicar la práctica? Voceros del UNICEF consideran que la censura internacional y las sanciones pueden limitarla en alguna forma, pero enfatizan que la única forma de control realmente efectivo es educar a las nuevas generaciones de los países donde la costumbre prevalece para que los derechos de la mujer, desde niña, sean debidamente respetados.
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Modificado el ( jueves, 08 de enero de 2009 )
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