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Antes de que el niño cumpla los 5 años de edad, le es muy difícil distinguir la realidad de la fantasía. Por ello, en sus sueños surgen monstruos y fantasmas que lo aterrorizan, producto de estímulos percibidos durante el día. ¿Qué pueden hacer los padres para que el niño “duerma bien”? ¡HORMIGAS BRAVAS le ofrece 5 ESTRETEGIAS EFECTIVAS para disipar las pesadillas en el pequeño!
Quién no recuerda alguna pesadilla que tuvo siendo niño...? ¿Algún absurdo pero estremecedor sueño inquietante que lo mantuvo mudo del terror durante unos pocos segundos... y que finalmente lo llevó a buscar refugio en la cama de sus padres? Sí, no importa que hayan transcurrido treinta, cuarenta, o incluso más años... casi todas las personas adultas recuerdan alguna extraña pesadilla que tuvieron en la infancia: un pez con una boca enorme que quería devorarlo, una serpiente gigantesca que se enroscaba en su cuello, o un simple desconocido que se acercaba siniestramente para hacerle una extraña y disparatada pregunta. Aunque hoy nos parezcan tontas e incoherentes, cuando esas imágenes aparecieron en nuestros sueños de niños nos provocaron escalofríos de terror, tan intensos que es por ello que después de tantos años continuamos recordándolas... sin que podamos evitar un ligero estremecimiento.
No es de extrañar que el impacto de una pesadilla que hayamos tenido cuando niños aún nos cause impacto. El poder de las pesadillas para interrumpir y afectar la vida del niño es muy fuerte, sobre todo durante los años pre-escolares. Es muy común que los niños comprendidos entre los 3 y 5 años de edad tengan sueños lo suficientemente inquietantes como para que puedan recordarlos más tarde en sus vidas. Pero, ¿qué es lo que provoca que los niños sean tan susceptibles a las pesadillas...? ¿Cómo pueden los padres ayudar a sus hijos pequeños a dormir apaciblemente...? ¿Es posible ayudar a los pequeños a lidiar de una manera positiva con los temores que genera una pesadilla?
A continuación, todo lo que usted debe saber sobre el origen de las pesadillas de sus hijos, y un sencillo plan de cinco pasos para lidiar con ellas de la manera adecuada.
¿CUALES SON LOS FACTORES QUE MOTIVAN LA FRECUENCIA DE LAS PESADILLAS EN EL NIÑO?
Son muchos los factores que propician la susceptibilidad a experimentar pesadillas en los niños comprendidos en la edad pre-escolar:
• En primer lugar, es preciso tener presente que durante esta etapa de la vida, la imaginación y la creatividad de los niños están desarrollándose en una forma más intensa. Además, es ése el momento en que los niños están comenzando a pensar en una forma abstracta. Usted también podrá observar este desarrollo de la imaginación y creatividad en el niño en la propia complejidad que han alcanzado los juegos de simulación en que se involucran, así como en la creciente habilidad que están manifestando para asignar nombres a las emociones.
• Al mismo tiempo, durante esta etapa los niños también están perdiendo el sentimiento de ser invulnerables; es decir, cada día están más conscientes de que pueden ser lastimados de muchas formas diferentes... y estos nuevos temores que están sintiendo con respecto al mundo exterior frecuentemente toman forma de monstruos y fantasmas aterrorizantes que invaden sus sueños.
• En otras ocasiones, las pesadillas de los niños parecen ser inspiradas por algún tipo de información que han escuchado accidentalmente (la noticia de un accidente de aviación ofrecida en la televisión, por ejemplo), o incluso por algunas experiencias vividas por el propio niño durante el día.
En realidad, los sueños ––tanto los agradables como los más inquietantes–– constituyen vías con las que cuentan los niños para lidiar con las fuertes emociones que están experimentando en esa edad tan tierna. Lo que hace que las pesadillas provoquen un impacto tan severo en los pre-escolares es el hecho de que a esa edad los niños aún no están capacitados para establecer el límite entre la fantasía y la realidad. Sin embargo, los padres pueden ayudar a sus hijos a lidiar con estos temores, e incluso a reducir la frecuencia en que se manifiestan sus pesadillas.
5 PASOS PARA ESTIMULAR “SUEÑOS AGRADABLES” EN EL NIÑO...
Para estimular los sueños agradables en el niño (o, al menos, para reducir la frecuencia de sus pesadillas), los padres pueden seguir los siguientes pasos:
1
ASEGURESE DE QUE LAS ACTIVIDADES QUE REALIZA EL NIÑO DURANTE LAS ULTIMAS HORAS DE LA TARDE
SON TRANQUILAS Y SERENAS...
• Si su hijo es propenso a atemorizarse con facilidad, las últimas horas de la tarde (así como las primeras de la noche) no serán el momento adecuado para involucrarse en juegos que incluyan frases como “Voy a agarrarte” o situaciones que impliquen persecución. Incluso, aunque su hijo se ría a carcajadas y parezca estar disfrutando enormemente del juego en que está participando, este tipo de actividad próxima a la hora del sueño incrementará significativamente sus posibilidades de experimentar una pesadilla durante la noche.
• Realizar actividades sosegadas antes de ir a dormir significa también evitar las películas y libros que incluyan escenas o descripciones que puedan causar temor en el niño. Tenga en cuenta que muchas de las historias que los adultos y niños mayores encuentran inofensivas (e inclusive hechizantes), pueden resultar aterrorizantes para los niños pre-escolares. Consideremos el caso de cuentos infantiles tradicionales como son Blancanieves y los siete enanitos o Caperucita Roja. En el primero, hay una madrastra malvada que insiste en envenenar a Blancanieves; además, sus amigos son seres deformes. En el segundo, Caperucita es perseguida por un lobo feroz que quiere comérsela... Y lo mismo sucede con otros cuentos infantiles, como puede ser La bella y la bestia, El mago de Oz, Hansel y Gretel, Pinocho, Cenicienta, y muchos más. Son cuentos que –a pesar de su belleza, encanto, y enseñanza– pueden desencadenar pesadillas en los niños más pequeños.
2
¡RESPETE LOS TEMORES DEL NIÑO!
• Si su hijo le pide mantener la puerta de su habitación abierta (o dejar una discreta luz encendida durante toda la noche), ¡complázcalo! No trate de disuadirlo de su idea hablándole de madurez o asegurándole que sus temores son infundados; con esta estrategia ––se ha podido comprobar en infinidad de estudios sicológicos–– sólo terminará por atemorizarlo más. Trate de identificar cuáles son las situaciones y objetos que mayor miedo puedan provocar en el niño, y respete sus temores. Recuerde que cuando el propio niño pregunta por algún tópico en particular, ésa puede ser su forma de admitir que se trata de un tema que lo hace sentirse temeroso y vulnerable.
• Si el niño se despierta llorando en la noche, después de haber experimentado una pesadilla, los padres deben mantener la calma y ofrecerle al pequeño la protección que necesita... y busca. Abrácelo y hasta que compruebe que está totalmente calmado, repítale frases como “Todo está bien; no te preocupes. Yo estoy contigo ahora”.
• Nunca le reste importancia a la reacción emocional del niño ante un sueño que haya podido provocarle inquietud... aunque no haya llegado al extremo de ser una pesadilla. Decirle “Fue sólo una pesadilla; ahora ya estás despierto” constituye una equivocación. Recuerde que para el niño pequeño, que aún no sabe identificar la realidad de la fantasía, una pesadilla es algo tan real como las actividades que ha podido realizar durante el día.
3
¡EVITE ANALIZAR LA PESADILLA DEL NIÑO!
• No es recomendable iniciar una discusión, en medio de la noche, acerca del significado (o del supuesto significado) de la pesadilla que acaba de tener el niño. ¿Por qué? Por un factor fundamental que debe prevalecer: los dos (es decir, tanto el niño como el progenitor) estarán exhaustos en ese momento de la noche.
• Si su hijo parece tener problemas al recuperar la calma después de sufrir una pesadilla, lo más aconsejable es utilizar su confusión natural entre la fantasía y la realidad de una manera provechosa. A un niño de edad pre-escolar usted puede decirle, por ejemplo, que va a hacer que todos sus “sueños malos” desaparezcan, colocándolos dentro de una pequeña bolsa de papel, y tirándola a través de la ventana. El creará que ésa es una forma efectiva para evadir los monstruos que lo perseguían, por ejemplo, y de esta forma podrá volver a dormirse tranquilamente.
• Entrar en detalles sobre la pesadilla en el mismo momento en que ésta acaba de ocurrir puede, en realidad, hacer que resulte más difícil para su hijo volver a dormirse; recordar los pormenores de su sueño inquietante volverá a despertar sus temores y angustias. Usted podrá hablar acerca de la pesadilla a la mañana siguiente, siempre y cuando su hijo desee hacerlo. Los sueños son siempre menos atemorizantes una vez que se analizan bajo la luz del día. No obstante, si el el niño no mostrara interés en referirse nuevamente a la pesadilla que lo intranquilizó, no lo presione a hacerlo... ¡y olvídese del asunto!
• Si su hijo quiere hablarle de la pesadilla que lo despertó de manera inquietante, pero usted observa que presenta cierta dificultad al emplear las palabras para expresarse, entonces pídale que dibuje el elemento que le provocó terror. El dibujo será un recurso muy efectivo no sólo para describir el sueño, sino también para permitirle al niño neutralizar sus temores de una manera simbólica. Al romper el papel del dibujo, o estrujarlo y tirarlo al cesto de la basura, él también estará destruyendo el monstruo que lo aterrorizó en sus sueños.
• En cualquier caso, resista siempre la tentación de analizar el sueño del niño, al menos en presencia de él. Al niño no le interesará en lo más mínimo lo que se supone que, desde el punto de vista sicológico, su pesadilla pudiera significar. Es más, lo más probable es que su explicación lo confunda aún más, o que le cause otros problemas.
4
TRATE LOS TEMORES NOCTURNOS DE UNA MANERA
DIFERENTE A LAS PESADILLAS...
Es muy fácil confundir las pesadillas con los llamados terrores nocturnos, los cuales son también muy comunes en los niños pre-escolares. Siendo capaz de distinguir la diferencia entre ambas situaciones, usted podrá ayudar a su hijo a lidiar con ellas de la manera adecuada.
• Si su hijo está experimentando un terror nocturno (el cual se diferencia básicamente de la pesadilla en que el niño, aunque se muestra altamente agitado, no se despierta ni puede recordar su sueño inquietante; vea otras diferencias en el recuadro Pesadillas y temores nocturnos), la única ayuda que usted puede proporcionarle al niño es para evitar que se ocasione algún daño a sí mismo. Durante el episodio de terror nocturno (el cual pudiera prolongarse desde algunos pocos minutos hasta media hora), el niño permanecerá en el estado más profundo de su sueño; sin embargo, a causa de que su sistema nervioso aún es inmaduro, él es incapaz de hacer la transición hacia un estado más ligero del sueño (conocido como REM, siglas de su nombre en inglés Rapid Eye Movement o movimiento rápido de los ojos).
• Una vez que el episodio de terror nocturno termine, la mejor recomendación es olvidarse de él. Preguntarle al niño a la mañana siguiente acerca de si él desea hablar sobre el mismo, sólo conseguirá confundirlo; él, literalmente, ha estado durmiendo a través del episodio que protagonizó... y prácticamente ni se ha enterado de lo ocurrido.
5
BUSQUE LAS CAUSAS OCULTAS QUE PUEDEN ESTAR PROVOCANDO
PESADILLAS FRECUENTES EN EL NIÑO...
Si usted observara un dramático incremento en la frecuencia que su hijo experimenta sus pesadillas, entonces deberá tratar de identificar qué factores son los que puede estar originándole temores durante el día. Plantéese las siguientes preguntas:
• ¿Hay algún otro niño con él durante el día que pueda estar atemorizándolo...?
• ¿Hay cambios en la casa... o en la estructura familiar?
• ¿Peleas, discusiones... situaciones de violencia?
• ¿Qué actividades está realizando su hijo durante las últimas horas de la tarde y las primeras de la noche?
Una vez que usted detecte cuál es el problema que está afectando al pequeño, comience a ayudarlo a lidiar con el elemento en particular que está provocando la ansiedad en él; el niño mejorará inmediatamente. Saber que él es capaz de controlar sus temores, consciente de que usted está a su lado para ayudarlo, es la mejor garantía para que el pequeño concilie rápidamente el sueño... y disfrute de un sueño realmente reparador.
¿CUALES SON LAS DIFERENCIAS ENTRE “PESADILLAS”
Y “TEMORES NOCTURNOS”?
• Las pesadillas son sueños que desarrollan una trama retorcida y aterrorizante. Los temores nocturnos no parecen estar asociados con la actividad del sueño.
• Las pesadillas ocurren durante las horas próximas al momento de despertarse, o ––por lo menos–– algunas horas después de que el niño se quedó dormido. Los temores nocturnos ocurren usualmente dentro de los primeros 90 minutos después de que el niño se durmió.
• Las pesadillas causarán que el niño se despierte y necesite de su apoyo para calmarse; abrazándolo y hablándole serenamente, usted conseguirá que su hijo se serene y disipe la mala impresión que ha experimentado durante el sueño. Los terrores nocturnos, en cambio, provocan que el niño parezca estar despierto (sus ojos pueden estar abiertos, e incluso pudiera hablar y hasta gritar) cuando en verdad está dormido; él estará altamente agitado y permanecerá inconsciente de su presencia, aun cuando usted le esté llamado. Es más, él puede incluso apartarlo de su lado mientras usted trata de ofrecerle apoyo y consuelo.
• Las pesadillas usualmente son recordadas por el niño a la mañana siguiente. Los temores nocturnos nunca serán recordados por el niño después de ocurridos.
• Las pesadillas persisten ––en algún grado–– a través de toda la vida de una persona. Los temores nocturnos casi siempre desaparecen por sí solos (por lo general cuando el niño alcanza los 6 años de edad).
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