MI QUERIDA SEVILLA… ¡NECESITAS UN SALVADOR! Imprimir E-Mail
Escrito por VICTOR DELGADO   
domingo, 18 de octubre de 2009


POR VICTOR DELGADO.

Regreso a Sevilla después de una ausencia de tres meses y ––muy a mi pesar–– encuentro que la ciudad no avanza… es más, continúa caminando hacia atrás... como el cangrejo. Las mismas calles siguen levantadas (algunas por cuarta y quinta vez), ahora con el pretexto de que “hay que combatir el paro y darle empleo al mayor número de personas… a como sea”.

Es la opinión de la inmensa mayoría de los taxistas, por lo general muy bien informados de lo que ocurre en la ciudad, porque la transitan constantemente, son testigos presenciales de todo lo que ocurre, y con frecuencia hasta conducen políticos con quienes confirman estas afirmaciones que corren de boca en boca. Qué pena… o qué vergüenza! Quisiera pensar que estos trabajos de orden público obedecen a una planificación bien estudiada y a las mejores intenciones del Alcalde socialista (PSOE) Alfredo Monteseirín. ¿Obedece esta planificación, aparentemente errática, a su intención de mejorar la calidad de vida de los sevillanos…? Lamentablemente, sólo hay que conversar con algunos ciudadanos para darme cuenta de que la inmensa mayoría de los habitantes de esta sufrida ciudad se hallán indignados e irritados por tantas medidas arbitrarias de peatonalización de calles, cambios de dirección en el sentido del tráfico, modificaciones de diseño urbanístico para abrir un número mayor de los famosos “carriles bici” y la ampliación de las aceras por donde podemos caminar. Y yo me pregunto: ¿ha hecho el Excelentísimo Alcalde Alfredo Monteseirín alguna encuesta debidamente confeccionada por analistas experttos para enterarse ––de una vez por todas–– de la opinión de los sevillanos a los que intenta beneficiar con sus arbitrarias decisiones…? Yo pienso que no. Es probable que como contrata un número mayor de empleados para trabajar temporalmente en estas obras que ––aparentemente–– reflejan su dinamismo como alcalde, sus intenciones incluyan disminuir el número de “parados” en las estadísticas, lo cual seguramente se atribuye a sí mismo con un logro en medio de la crisis económica profunda que sufre toda España.
Me visitan en estos días amigos turistas que llegan del extranjero, a los cuales les he vendido la imagen de que Sevilla es una de las ciudades históricas y monumentales más importantes de España, además de que la alegría contagiosa de los sevillanos la convierte en una meca turística aún más atractiva para quienes la visitan. Los acompaño en un periplo por la ciudad que ya he recorrido anteriormente, y voy mostrándole a mis amigos aquellos sitios que considero de mayor interés… la Catedral, la Plaza de España, el Parque de María Luisa (muy descuidado en estos días, por cierto… ¿no hay presupuesto para mantenerlo en forma?), la Torre del Oro, etc. Están fascinados, a pesar de que se detienen frente a otros muros de los muy visibles edificios en la Avenida Constitución, pintorreatados con grafitti… Si, con esos símbolos y mensajes se mantiene desde hace meses. ¡Qué pena! Comentamos la alevosía de los niñatos que hayan podido cometer esta ofensa, pero de nuevo surge una pregunta en mi mente: ¿Por qué el Ayuntamiento no limpia esas paredes afectadas de la ciudad, lo mismo que se hace en otras ciudades europeas donde el grafiti ha sido controlado totalmente? Es penosa la desidia… y siento vergüenza ajena delante de mis amigos.
Finalmente cruzamos la manga del Guadalquivir e iniciamos nuestro recorrido por la folclórica Triana. Pero al llegar a la intersección de la calle "San Jacinto", me encuentro con una más de las calles levantadas en Triana. Los vecinos se dan cuenta al instante de que guio a un grupo de amigos, y se apresuran a contarme una situación que, inicialmente, me es difícil de creer. Las obras en “San Jacinto” se iniciaron hace meses para ampliar las aceras e incluir el “carril bici” de rigor en esta Sevilla de Monteseirín. Muchos que transitan por el lugar se dieron cuenta de que al estrechar la calle rsultaría imposible para los autobuses transitar por la misma. Algunos inclusive se atrevieron a hablar con los capataces de las obras en progreso… pero nadie les prestó la atención que reclamaban. Y, en efecto, la realidad se impuso poco después: la planificación había sido errónea, los cálculos se habían basado en medidas equivocadas… y, por supuesto, era necesario hacer las modificaciones necesarias. De lo contrario, los autobuses tendrían que ser desviados a otras calles. ¿A qué costo este error imperdonable… no sólo en euros, sino en molestias e inconveniencias para quienes habitan en este sector trianero? Nadie ha dado una respuesta. Y, lamentablemente, tampoco he escuchado o leído crítica alguna en los medios de comunicación locales. ¿Por qué…?
El patrón observado en Triana, y las protestas de vecinos enfurecidos (protesta gigante de octubre 19), se observa en toda Sevilla. De nuevo: ¿errores de planificación, olvidos inconcebibles en expertos en cuyas manos se encuentra el trazado urbanístico de la ciudad, o medidas para justificar otros propósitos que no logro dilucidar…? Viajo muy frecuentemente por otras ciudades de Europa y los Estados Unidos. Me complace caminar por áreas turísticas que, para conveniencia y disfrute del visitante, han sido convertidas en zonas para peatones. En todas, desde luego, comprendo que muchos factores han sido tomados en cuenta antes de iniciar las modificaciones urbanísticas, y siempre es fácil encontrar a unos pasos la conveniencia del transporte público. Ha sido tomado en cuenta, obviamente! En Sevilla, la peatonalización del llamado “Casco Histórico” es poco menos… o poco más… que un caos total. He visto a turistas que arriban a la ciudad y se dirigen a un hotel del llamado “centro” al cual los taxis no tienen acceso. Obviamente, desde el lugar donde el taxista deja a estos infortunados visitantes y los dirige hacia donde deben caminar, se ven obligados a arrastrar valijas y pedir orientación a amables peatones, porque se encuentran totalmente perdidos en estas zonas que el Alcalde Monteseirín ha designado para “caminantes jóvenes”… solamente. Quienes pertenezcan a la tercera edad y los discapacitados, están condenados a sufrir inconveniencias máximas que ––estoy seguro–– nunca fueron contempladas por los planificadores del Ayuntamiento sevillano.
Al mencionar estas zonas peatonalizadas, es fundamental que me refiera a las “bicis”, a las “motos”, a los automoilistas imprudentes, y a los camiones de carga y descarga que no prestan interés alguno a los peatones que transitan por estas zonas especiales que el Alcalde Monteseirín ha designado específicamente para ellos. Me parece en este punto que considero muy acertada la idea de implementar el uso de las bicicletas para transitar Sevilla; es una forma sensata para que el Ayuntamiento recaude fondos y para aliviar la congestión del trafico. Pero me pregunto si cuando el Alcalde Monteseirín (o los expertos en planificación urbanística del Ayuntamiento sevillano) tomaron la decisión de implementar este concepto, a la vez contemplaron las normativas del tránsito y la seguridad de los peatones. Se hicieron ––y se continúan trazando–– “carriles bici”… sólo que esas “bicis” que son tan fáciles de rentar ya no transitan por las calles o por los carriles designados, sino que prefieren utilizar ––impunemente, y para terror de los peatones–– las zonas peatonalizadas e inclusive las aceras. Veamos qué consecuencias traerá el “carril bici” en “San Jacinto”.
Es posible que el Alcalde y los concejales que permanecen encerrados en el Ayuntamiento frente a la “Plaza Nueva” no escuchen los gritos y los comentarios de las personas que a diario se ven forzadas a ceder el paso a estos nuevos aces de los pedales. Estos se enfrentan a quienes deciden caminar por estas zonas de supuesta seguridad, los cuales deben apartarse ante sus embestidas como si fueran toros sueltos en las fiestas de San Fermín. Sólo hay que visitar los hospitales y analizar las estadísticas de los accidentes ocasionados por “bicis” y “motos”, las cuales a veces aparecen publicadas en algún diario con objetividad. ¿Tuvo en cuenta el Alcalde Monteseirín que era fundamental establecer normativas para prevenir que estos accidentes ocurriesen (aparte de los indicativos que aparecen en algunas calles)… y hacerlas cumplir, por supuesto? Ante la ausencia flagrante de los miembros de la Policía Municipal para imponer multas a los infractores ciclistas y “moteros” que invaden constantemente las zonas peatonalizadas, ¿qué medidas pueden tomarse para hacerlas más seguras? Es preciso que los sevillanos, de una vez por todas, rescaten las calles peatonales y finalmente sea posible caminar con seguridad absoluta por el “Casco Viejo”… ¡Ay, estimado Alcalde Monteseirín… Es necesario PENSAR antes de IMPLEMENTAR! ¿Es pedir mucho…?
Y llegamos al controvertido tema de la Policía Municipal. A veces he llegado a preguntarme si Sevilla es una ciudad sin policías. No se ven por ninguna parte… excepto de vez en cuando en “La Campana”, o en los días de Semana Santa y Feria. Por Dios… ¿dónde se esconden? ¿Haciendo la compra a las señoras de los políticos o llevando a sus hijos a los colegios…? Este concepto, para mi sorpresa, es vox pópuli en la Sevilla actual. Si los “polis” se dedicaran a dirigir el tráfico e impartir multas a todos los infractores de las leyes establecidas del tráfico, no solamente las calles y aceras de Sevilla podrían ser transitadas tranquilamente y hasta se evitarían los atascos de coches. Asimismo, las arcas de Sevilla se repletarían de los necesarios euros para un mejor uso por parte del Ayuntamiento. Desde luego, hacer cumplir leyes establecidas ––que muchos quieren violar–– no son siempre medidas populares, y fácilmente pueden influir en los resultados de las elecciones futuras. Pero son decisiones necesarias… y la inmensa mayoría de los sevillanos las esperan para darles su bienvenida. ¡Ay Señor Alcalde… SEVILLA NO AGUANTA MAS! ¡Necesita un Salvador!
Al regresar a Sevilla encuentro, muy a mi pesar, que poco ha cambiado en los proyectos de urbanización del Ayuntamiento. Las dudas que me asaltaban cuando me marché, no solamente siguen siendo las mismas, sino que aumentan como el caudal de un río desenfrenado que va arrasando con todo lo que se encuentra en su camino. Observo cómo la vida cotidiana en Sevilla se va complicando cada día más. Pero debo ser justo y no culpar únicamente al Alcalde Monteseirín y a los concejales del Ayuntamiento de todas las situaciones negativas que se producen en Sevilla. Es cierto que siendo él el máximo dirigente de esta ciudad, en él tiene que recaer todo el crédito de sus logros… pero también la vergüenza de las malas planificaciones y de los fallos cometidos. No obstante, es preciso responsabilizar también a muchos sevillanos que aceptan ––o toleran–– las imposiciones de los políticos, movidos por sabe Dios qué propósitos. Muchos bromean al respecto con esa gracia tan especial de los andaluces… Tal vez es la mejor forma de sobrellevar situaciones que causan tantas inconveniencias. Compruebo que todas las quejas y lamentos quedan encerradas en el interior de los autobuses que deambulan por las calles que aún pueden ser transitadas en esta maravillosa capital de Andalucía. Lamentarse es una forma de lograr una catarsis efectiva para las mujeres y hombres que logran sobrevivir a las “bicis” y “motos” que asaltan a diario a los sevillaos. Los taxistas no se quedan atrás, y muchos aún guardan el amargo sabor de no haber sido apoyados por los comerciantes cuando toda esta situación de convertir a Sevilla en “un sueño” comenzó. La pesadilla perdura, queridos sevillanos. Para reclamar derechos es preciso constituir un frente unido y una oposición fuerte. No se ha logrado, lamentablemente. Es preciso exigir explicaciones sobre todo aquello con lo que no estemos de acuerdo. Protestar a voz en cuello. Dialogar si es posible, pero no dejarse convencer con palabras de buen demagogo cuando la realidad se impone. Hay un futuro para esta Sevilla que tanto amo… pero es fundamental saber alcanzarlo.

Modificado el ( jueves, 15 de julio de 2010 )
 
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