¿Son tan ingenuos los inversionistas gallegos en Cuba? Imprimir E-Mail
Escrito por VICTOR DELGADO   
martes, 01 de diciembre de 2009

La noticia (publicada en "La Voz de Galicia") no sorprende: "Cuba atrapa a 15 empresas gallegas en un corralito de 260 millones de euros". Como consecuencia de esta medida arbitraria del gobierno cubano, “algunos empresarios gallegos están planteando abandonar la isla ante la precaria situación económica del país caribeño”. Es más ––prosigue informando LA VOZ DE GALICIA–– “El bloqueo del Banco Financiero Internacional (BFI) dura casi un año y está asfixiando a casi 300 firmas españolas”.

 

Desde hace mucho tiempo los cubanos sabemos que a los inversores españoles que han tenido la audacia ––y han decidido correr los peligros–– de invertir fondos considerables en Cuba les resulta muy difícil, o prácticamente imposible, extraer de la “isla de los Hermanos Castro” el dinero invertido o las ganancias que sus inversiones hayan podido acumular.

¿Qué pretexto alegan las autoridades cubanas para imponer este “corralito” que afecta a las casi 300 sociedades españolas que operan en la isla y que amenaza con prolongarse por tiempo indefinido? El Ejecutivo que preside el hermanísimo Raúl Castro ofrece una respuesta muy simple… y contundente:

“La falta de divisas en Cuba”.

Y… ¿eso es todo lo que alega el gobiero cubano ante las legítimas demandas de los empresarios españoles…? Pues sí. Por supuesto, estos inversores españoles viven ––como explica Miguel A. Rodríguez en su escalofriante escrito–– “momentos de gran tensión”… sin mencionar la preocupación que debe invadirlos al ver al borde del abismo sus millones de euros.

Las alternativas son pocas… o nulas… para estos inversionistas gallegos. ¿Qué han hecho…? Pues pedir ayuda inmediata al Presidente socialista del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero para que de alguna manera logre que Raúl Castro libere los saldos retenidos por el Banco Financiero Internacional (BFI)… ¿Han obtenido esa ayuda? Según querramos analizar la situación:

Zapatero, que se precia de mantener las mejores relaciones diplomáticas posibles con el gobierno comunista de Cuba, simplemente pasó el caso a Miguel Angel Moratinos (Ministro de Asuntos Exteriores), días antes de su controvertida visita a los hermanos Castro, quien se limitó a hacer un llamamiento débil al Presidente Raúl Castro para que “considere liberar” el dinero retenido. Su petición, hecha desde España, no obtuvo respuesta alguna desde Cuba… como era de esperar.

Y yo, como cubano, me pregunto: ¿Es que en España… y muy especialmente en Galicia… no se acaban de enterar los empresarios e inversionistas millonarios que los hermanísimos Fidel y Raúl Castro son individuos en quienes no se puede confiar…? Su patrón de conducta no ha variado desde que se apoderaron del poder en 1959, ni siquiera ahora ––en el 2009––, cuando el Presidente Zapatero los apoya y lucha a favor de los Castro para que la Unión Europea (UE) modifique su posición de intransigencia hacia el gobierno de Cuba que los gobiernos europeos mantienen mientras no se produzcan reformas visibles en la dictadura impuesta a los cubanos.

Pues a este grupo de importantes inversionistas gallegos (entre los que se encuentran empresas tan importantes como “Vima”, “Pescanova”, “Recalvi”, “Copo”, y muchas más), evidentemente, les ha tomado cincuenta años llegar a la conclusión de que no se puede confiar en los hermanos Castro y ––quiéranlo o no–– han tenido que admitir que sus inversiones están a punto de convertirse en pérdidas totales.

Los cubanos en general sentimos una simpatía muy especial por los gallegos; tan es así que con cariño llamamos “gallegos” a todos los españoles. Hay cientos de miles de gallegos y descendientes de gallegos que llegaron a Cuba muchas décadas antes de la revolución castrista, se integraron totalmente a nuestro país, y son muchas las familias gallegas que aún viven en Cuba o que sienten la nostalgia por “la Cuba de antes” al haberse vistos obligados a emigrar después de la llegada del comunismo castrista. Y como una de las características de nuestro alegre carácter caribeño es que nos gustan las jaranas y las bromas, pues sin malicia alguna a veces convertimos a los gallegos en los protagonistas de chistes basados en su supuesta ingenuidad, la cual nos hacen reír sanamente. Uno de esos chistes ––a raíz de leer la noticia publicada en “La Voz de Galicia”–– inmediatamente acudió a mi mente pues refleja el candor conmovedor de los gallegos más ingenuos:

PREGUNTA: ¿Por qué los gallegos se sientan en la última fila cuando van al cine para ver una película cómica…?

RESPUESTA: Pues porque el que ríe último, siempre ríe mejor. 


Y me pregunto de nuevo: ¿Es que la ingenuidad gallega es, después de todo, una realidad…? He quedado alucinando con la situación a la que deben enfrentarse en estos momentos los empresarios gallegos en Cuba para recuperar sus inversiones. Pero también la segunda pregunta que me hago es inevitable: ¿Es que ahora, después de cincuenta años de sufrir Cuba una dictadura férrea sin precedentes, donde los derechos humanos jamás han sido respetados, y donde cientos de cubanos aún cumplen largas condenas de prisión por el simple hecho de disentir con las medidas implementadas por ese régimen, no tuvieron la objetividad necesaria para visualizar el futuro y considerar que cualquier inversión hecha en Cuba se hallaría en peligro constante…? Evidentemente, no… o ––también es posible–– la ambición desmedida de conquistar nuevos mercados los llevó a pasar por alto la realidad cubana que todos conocen y no tuvieron a menos patrocinar la dictadura que oprime al pueblo cubano desde hace ya cinco décadas.

Sí, es una situación lamentable en la que estas 300 empresas españolas se encuentran en la actualidad, totalmente en las manos de un dictadorzuelo que ––como ocurrió en el caso de las monarquías absolutas que prosperaron en Europa en la Edad Media–– ahora es amo, dueño y señor por herencia de esa “isla caribeña” (como con frecuencia en España se refieren a nuestro país) ha convertido a Cuba en su finca particular y a los cubanos en sus súnditos esclavos.

Quizás los empresarios gallegos deban anticiparse a la inevitable pérdida de sus millones de euros y seguir la pauta del refrán español que dice “Del limón hacer una limonada deliciosa”. En ese caso, lo indicado es pensar que están haciendo una generosa donación más al gobierno cubano entre las muchas que en los últimos años España ha hecho a la tiranía de los hermanos Castro.

Y si se produce un cambio de gobierno en Cuba con la muerte inevitable de Fidel Castro, y se instaura una democracia que pueda juzgar a los colaboradores ––españoles y de otras nacionalidades–– que han prolongado el comunismo cubano, no me extrañaría que sancionara a los inversores extranjeros que de una forma tácita apoyaron la dictadura castrista con las inversiones considerables, y continuadas, hechas en la isla. No creo que un nuevo gobierno, democrático, pueda ver con buenos ojos las inversiones hechas por estos empresarios sin escrúpulos.

Son posibilidades inquietantes las que deben considerar en estos momentos los gallegos millonarios a los que se refiere la noticia dada a conocer por LA VOZ DE GALICIA, los cuales se encuentran ––como coloquialmente decimos los cubanos–– “en el borde de la piragua”, por supuesto. Y no sólo para este grupo de gallegos inversionistas, sino para todos los españoles que durante muchos años han tenido la osadía de invertir fondos considerables en un país que viola los derechos humanos más básicos, que alberga a facciones terroristas que castigan miserablemente a inocentes en su propio país (ETA, por ejemplo), y donde las leyes cambian erráticamente de un día para otro… hayan o no divisas disponibles.

En verdad, los cubanos dignos que repudiamos el castrismo en todas sus formas y manifestaciones ––en Cuba y en otros países de Hispanoamérica–– no podemos sentir una compasión genuina por estos empresarios e inversionistas gallegos que nos han virado el rostro para formalizar extrañas componendas con Fidel Castro, antes, y con su heredero actual, Raúl. Esperemos que los incautos hayan aprendido la lección y que comprendan ahora el sentido de otro refrán español muy verdadero: “El que juega con fuego, tarde o temprano se quema”. Y en este momento, tal parece que hay muchos “gallegos quemados” en Cuba, llorando por encontrar “la cura milagrosa” que obligue a los Castro a eliminar el “corralito” en el que Cuba mantiene los fondos que les pertenecen.

 

Modificado el ( viernes, 25 de junio de 2010 )
 
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